Departamento de Orientación

ORIENTANDO A FAMILIAS

¿POR QUÉ MIENTEN L@S NIÑ@S? 

Una preocupación que inquieta mucho a los padres es que su hij@ mienta. Los padres se sienten, a veces, impotentes porque no entienden el porqué de la mentira de su hijo. La capacidad  de mentir no es innata, sino que se va aprendiendo poco a poco. Ya desde muy temprana edad podemos observar a bebés llorando para llamar la atención de sus padres, y a niños y niñas de tres años afirmando que han visto monstruos en su habitación, confundiendo la realidad con la imaginación.

A medida que los niños crecen, van desarrollando la capacidad de averiguar lo que alguien piensa y sabe (lo que conocemos como Teoría de la Mente). Este hecho va a marcar un antes y un después en el uso de mentiras, puesto que serán capaces de crear una realidad convincente y adaptarla a cada situación con un discurso aparentemente coherente y creíble

Existen diversas razones por las que los niños mienten:

– Como imitación al padre o a la madre que miente: Los niños son como esponjas que absorben todo. Si ellos observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenderán a hacerlo como algo normal y cotidiano. Es el caso del niño que escucha a su madre negarse al teléfono ante llamadas poco esperadas, “dile que no estoy…”

– Por miedo: Suele ser la causa más común de la mentira en los niños, quienes por temor a la desaprobación o al castigo por parte de la madre o del padre, finalmente se ven llevados a falsear la verdad. Si el niño sabe que, por ejemplo, al llevar una nota mala del colegio, sus padres se van a enfadar mucho con él o le van a prohibir ver televisión, seguramente dirá que no le han entregado sus calificaciones aún.

– Ante la exigencia: Cuando le exigimos mucho a un niño, esperando grandes resultados por su parte, el pequeño podrá 

intentar hacernos creer que está al nivel de nuestras expectativas, y mentirá para no defraudarnos. Por ejemplo, una niña puede mentir diciendo que ha leído muchos libros únicamente esperando la aprobación de sus padres ante este comportamiento, creyendo que así estarán más orgullosos de ella y no les defraudará.

– Sentimiento de frustración: en ocasiones el niño miente como resultado de un sentimiento de frustración, como el niño que cuenta que tiene muchos juguetes porque en realidad tiene muy pocos.

– Llamar la atención: inventar una dolencia, falsear sobre un posible problema o conflicto son, en muchos casos, reacciones provocadas por el niño para captar la atención del adulto, que en ocasiones  se siente desatendido.

En la próxima entrega hablaremos de cómo detectar las mentiras en l@s niñ@s y de qué podemos hacer como padres-madres.

Juan José González Delgado

Orientador escolar. Neuropsicólogo y Logopeda